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Kilimanjaro

Durante el transcurso del viaje que realizamos unos amigos a Kenia y Tanzania, tuvimos la oportunidad de intentar y lograr coronar el monte Kilimanjaro. De hecho, este era uno de los objetivos de viaje. A continuación os incluyo la crónica de nuestro ascenso al techo de África.

Introducción
Situado en el noroeste de Tanzania, el monte Kilimanjaro con sus 5895 metros es el pico más alto del continente africano. Este hecho, además de convertirlo en una de las Siete Cimas (Seven Summits), atrae cada año a un numeroso grupo de montañeros tanto profesionales como aficionados. En este segundo grupo nos encontrábamos mis siete amig@s y yo, que con más ganas que idea nos lanzamos a esta aventura.

Preparación
A decir verdad, cuando salimos de Madrid con destino Nairobi, lo único que teníamos preparado en relación a la ascensión, era el material de alta montaña (saco, ropa de invierno y botas) y el nombre del pueblo tanzano (Arusha) al que teníamos que llegar. Habíamos decidido cerrar los detalles de la expedición una vez situados en territorio africano, para poder negociar con la gente local en vez de con grandes agencias de viajes. La jugada nos salió bien, y tras un día de negociaciones con un par de agencias locales llegamos a un acuerdo para la ascender por la ruta Machame (ruta del 'Whisky') en 6 días por unos 600 euros en total por persona, incluyendo comida, transporte, porteadores y guía.

Día 1: Arusha - Machame Gate (1.950 m) - Machame Camp (2.980 m)

Salimos en autobús desde Arusha temprano por la mañana con dirección a la Machame Gate. Ahí completamos los tramites para entrar en el parque natural Kilimanjaro y percibimos por primera vez la envergadura de nuestra expedición. Entre guías, cocineros, camareros (sí, sí, camareros!) y porteadores, 25 personas iban a ayudar a nuestro grupo de 8 amiguetes a conseguir el objetivo de llegar a la cima. Con un sabor agridulce en la boca, por la perdida de parte de la autenticidad de nuestra aventura (o eso creíamos), nos ponemos en marcha inmersos en un espeso bosque al más puro estilo del 'Señor de los Anillos'. Llegamos sin problemas al primer campamento, Machame Camp y comenzamos a… sentir frío! Tras una buena cena, nos tomamos un té con nuestro guía Ibrahim y a la cama.

Vista del espeso bosque de camino a Machame Camp

Día 2: Machame Camp (2.980 m) - Shira Camp (3.840 m)
El segundo día comienza, tal y como acabó el primero, con mucho frío. Desayunamos bastante bien, y nos ponemos de nuevo en marcha. La subida transcurre sin problemas y a mediodía cruzamos la altura psicológica de las nubes. Un corto tentempié para recuperar fuerzas y seguimos subiendo hasta el segundo campamento, Shira Camp, situado a la nada despreciable altura de 3840 metros. De nuevo una buena cena (de hecho prácticamente idéntica en contenido a la del primer día), y a la cama prontito con la mente puesta en la siguiente jornada, en la que por idea íbamos a experimentar los primeros síntomas del tan temido mal de altura.

De camino a Shira Camp con el Kilimanajaro en el fondo

Día 3: Shira Camp (3.840 m) - Barranco Camp (3.950 m)
El tercer día comienza con la advertencia por parte de nuestro guía Ibrahim de que la presente jornada iba a ser vital en nuestro proceso de aclimatación por lo que nada de saltarnos las dos reglas básicas de la aclimatación a la altura: beber mucha (2 litros durante la ruta) y andar "Pole, pole!" (despacio en idioma swahili).

A pesar de que la altitud del campamento de salida era similar al del campamento de llegada en el Great Barranco, durante el día alcanzamos los 4.500 metros. La ruta no ofrecía ninguna dificultad técnica en si, pero a medida que íbamos avanzando, algunos de nosotros empezamos a sufrir los síntomas del mal de altura. Esta molestia, denominada formalmente mal agudo de montaña (MAM) y causada por la falta de oxígeno en el organismo, suele afectar de forma diferente a cada individuo. En cuanto a nuestros síntomas, los más habituales eran un dolor de cabeza constante (era como hacer monte de resaca!) y fatiga.

Por la tarde llegamos al campamento, Barranco Camp, enclavado en un paisaje… extraterrestre!, sí, creo que esta es la definición que mejor aplica. Desde el campamento, pudimos tener una vista impresionante del Kilimanjaro y del Great Barranco, una depresión que se perdía entre el colchón de nubes. Tras una cena tranquilita acompañada de mucho té e infusiones, a la tienda a descansar para la próxima jornada.

Barranco Camp

Día 4: Barranco Camp (3.950 m) - Barafu Camp (4.550 m)

La jornada comienza con la subida de un considerable desnivel, conocido localmente como Breakfast. Técnicamente creo que este fue el tramo más complicado de la ruta, ya que en algunos puntos incluso había que trepar un poco… pero sin problemas! Superamos el Breakfast y continuamos por un paisaje de desierto alpino… roca, pizarra y arena gris. Los síntomas del mal de altura seguían presentes, pero la aclimatación de la jornada anterior, dio en parte sus resultados y las molestias si no eran menores, por lo menos eran mucho más soportables.

Subiendo el Breakfast

Llegamos al campamento, Barafu Camp, por la tarde bastante cansados, y fue entonces cuando Ibrahim nos presento el plan para coronar la cima. La cosa pintaba como sigue, a las 19:00 íbamos a tomar la cena, tras lo cual nos retirábamos a descansar y a las 23:30 teníamos que estar preparados para tomar un té con galletas y a las 00:00 salir con dirección a la cima, para después de seis horas de ascensión llegar a coronar… vaya, que era una locura! Aquí es donde nos acordamos de la posibilidad de hacer la ruta Machame en siete días en vez de seis, pero en nuestro caso, no teníamos víveres para aguantar un día más así que no nos quedaba otra.

De camino a Barafu Camp

Tomamos una copiosa cena de pasta con carne en dudosas condiciones. Como os habréis supuesto, a pesar de llevar un equipo de 25 personas, no nos pudimos traer los frigoríficos para conservar la carne en las condiciones sanitarias adecuadas, por lo que después de cinco días, aquella carne era comestible pero no muy recomendable. Lo curioso es que algunos de nosotros, entre los que me incluyo ;), no nos dimos cuenta de su estado hasta que alguien hizo un observación por su fuerte olor, y la verdad es que tampoco nos importo demasiado, lo que fue un error. Después de la cena, tomamos té y conversamos con los guías. Teníamos muchas dudas acerca de la ascensión nocturna pero tras un par de comentarios reveladores de Ibrahim ("If you stop… you freeze my friend! You'll see!"), el cansancio y la fatiga nos invitaron a retirarnos para descansar y recuperar fuerzas en las tres horas que teníamos disponibles.

Barafu Camp

No si fue el mal de altura o simplemente que estaba nervioso, pero no pegue ojo durante las tres horas. A las 23:00 estaba reventado, como si me hubiesen pegado una paliza, pero era la hora y había que prepararse. Nos reunimos en la tienda central, nos tomamos el té con las galletas y a las 00:00 del quinto día nos pusimos en marcha con dirección a la cima.

Día 5: Barafu Camp (4.550 m) - Uhuru Peak (5.895 m) - Mweka Camp (3.100 m)

Con un frío de narices y con algunas molestias debidas al mal de altura y a la carne de la cena, comenzamos a ascender. En la noche cerrada, lo único que podías ver con la luz del frontal era a tus compañeros y si le levantabas aun más la vista a una larga fila de luces de frontal que se perdía en la oscuridad y que se confundían con las estrellas. Era una imagen impresionante, pero entre el frío, el dolor de cabeza y el malestar general, tampoco teníamos muchas ganas para deleitarnos con el paisaje.

La dos primeras horas de ascensión transcurrieron sin muchas incidencias, a pesar de que la gran cantidad de gente y el reducido número de vías creaba auténticos atascos. A partir de la segunda hora, el tema se puso más complicado y cada uno empezó a luchar con sus problemas. A los que la carne en dudosas condiciones de la cena les había sentado mal, hacían malabares con el esfínter a la espera de que el Fortasec hiciese sus efectos. Los que estaban muy afectados por el mal de altura, entre los que me incluyo, intentábamos aguantar como podíamos la cefalea aguda, la desorientación y los bajones de tensión. El resto, hacía lo propio con el frío extremo y la sensación de congelación de las extremidades… 10 grados centígrados bajo cero es lo que tienen ;). Cada uno tenía con que entretenerse. El grupo se tuvo que dividir en dos porque no todos podíamos ir al mismo ritmo.

Personalmente, yo llegue al Stella Point, a una hora de la cima, hecho una mierda. Es frustrante dar tres pasos y tener que pararse por fatiga, dar otros tres, y tener que sentarse en el suelo recuperando la respiración. Pero el ánimo por parte de lo guías, la vista de la cima y la sensación de estar muy cerca nos animaron para retomar el camino e intentar llegar. Laura y yo llegamos a Uhuru Peak a las 6:30 de la mañana del quinto día, media hora más tarde que el resto del equipo, pero llegamos! Mentiría si dijese que no lloré como una niña en el trayecto desde el Stella Point hasta el Uhuru Peak, así que no lo voy a decir ;)

Amanecer en la cima del Kilimanjaro

Kilimanjaro, Uhuru Peak, 5.895 metros, la cima más alta del continente africano… por unos instantes la adrenalina y las vistas hacen olvidar el cansancio, el frío y el mal de altura. Abrazos, fotos de rigor y tras veinte minutillos, enfilamos el camino de vuelta. Lo habíamos conseguido, hostia!

Vistas del glaciar y las nubes desde Uhuru Peak

El quinto día, no acaba allí, de hecho acaba de comenzar, son las 7:00 de la mañana cuando empezamos a descender el Kilimanjaro. Tres horas de descenso hasta el Barafu Camp, una hora de descanso, y otras 4 horas de descenso hasta el campamento, Mweka Camp. Recopilando, desde el comienzo de la travesía del cuarto día, en el Barranco Camp, habíamos dormido 3 horas (el que consiguió dormirse), y a las 15:00 del quinto día seguíamos caminando. A pesar del cansancio, bajar a la cota de los 3.100 metros nos permitió deshacernos de forma definitiva de las molestias del mal de altura.

Comienzo del descenso

Día 6: Mweka Camp (3.100 m) - Mweka Gate (1.700 m) - Moshi

Pasamos el último día de nuestra expedición con un paseíllo de un par de horas desde el campamento hasta la Mweka Gate dónde recibimos los título acreditativo de nuestra subida, tras lo cual, nos trasladamos en Moshi, donde nos despediríamos de nuestros porteadores y guías.

Conclusión
Subir a la cima el Kilimanjaro es una de esas experiencias, que por sus características extremas, hace que te conozcas un poco mejor descubriendo tus fortalezas y tus debilidades. Aunque la subida no puede considerarse extremadamente dura en el plano físico, el mal de altura y el frío son los alicientes que convierten el ascenso del Kilimanjaro en toda una aventura. No se si volveré al Kilimanjaro, o a cualquier otra montaña por encima de los 4.000 metros, pero es una experiencia que recomiendo a todo el mundo.

Nosotros, en algún lugar de la ruta...

PD: Este post se lo dedico con todo el cariño a Guille, Josevi, Ángel, Alo, Nacho, Ana y Laura. De las vueltas que de la vida, siempre estaremos juntos en el Kilimanjaro!

Etiquetas:

posted by izzack @ 2:32 p. m.,

4 Comments:

At 10:26 a. m., Anonymous Anónimo said...

Antonio, estupendo diario de expedición. Te he visto muy científico en tus explicaciones, macho.

Yo también os recoraré a todos mis compañeros del Kili, siempre que tenga agugetas en los gemelos o se me acabe la respiración de tanto esfuerzo. Jeje.

Un abrazo Antonio!
Alo

 
At 5:59 p. m., Anonymous Anónimo said...

Fenomenal idea Toni!
Me ha encantado leer tu blog porque habia tramos de la ascensión que mi cerebro se habia encargado de borrar ante lo doloroso del momento, aunque a toro pasado puedo decir que mereció la pena hasta límites que aún no imagino. No se por qué, pero intuyo que dentro de bastantes años (si llego) voy a disfrutar bastante fardando de que un día conseguí lleghar a la cumbre del Kilimanjaro en compañía de 7 auténticos tigres, de 7 compañeros que no fueron solo acompañantes, sino partícipes y culpables de que finalmente lo consiguiera.

Enhorabuena por tu labor narrativa crack, y besines a Laura.

Un abrazo, Angel

 
At 1:29 p. m., Anonymous Palmyra said...

Un blog muy didáctico Antonio!!
Leerlo ha conseguido 1) aumentar la ganas de coronarlo y 2) aumentar los miedos que me asaltan.
A finales de julio tenemos contratada la subida al Kili mi marido y yo junto a tres amigos más. Hasta la fecha lo más alta que hemos subido an sido varios tresmil de los Pirineos, sin problemas. El pasado sábado (semana santa) el Pedraforca con más de 50 cm de nieve. Pero 3.000 no son casi 6.000 y además 25 años no son los 50 que todos rebasamos.
Pero las ganas están y si el mal de altura no nos machaca esperamos
conseguirlo. Cualquier consejo práctico que nos ayude será bienvenido

Un abrazo. Palmyra

 
At 10:11 p. m., Blogger izzack said...

Palmyra,

Muchas gracias por tus comentarios.

Como consejo práctico, os recomendaría presionar a la agencia para hacer la subida en el mayor número de días posible. Técnicamente la ruta es muy sencilla, pero dependiendo de cómo os afecte el mal de altura, lo podéis pasar mal... y la única solución para el mal de altura, es la aclimatación!

Otra recomendación es no desfallecer la última noche, porque la cima merece la pena ;)

Un saludo,
izzack

 

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